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Estamos en el Apocalipsis y no nos hemos dado cuenta ¡Despierta hoy!

Estamos en el Apocalipsis y no nos hemos dado cuenta ¡Despierta hoy!

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Conocemos la palabra Apocalipsis por ser el último libro de la Biblia, libro sagrado del cristianismo en el que se narra la destrucción de la tierra. Pero más allá de lo relatado por San Juan en este libro,  la palabra apocalipsis viene del griego «Apocçalupsis» que significa «Quitar los velos», y precisamente esa es mi invitación de hoy, a que todos nos quitemos los velos y entendamos lo que pasa a nuestro alrededor.

 Estamos en el Apocalipsis y no nos hemos dado cuenta

Apocalipsis

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Sí, estamos en el Apocalipsis, es el tiempo perfecto para quitarnos los velos, para perder el miedo de mirarnos a nosotros mismos y poder interpretar el planeta en el que vivimos.

La destrucción invade cada rincón del mundo, en algunos países se representa como bombas que acaban con múltiples vidas en un suspiro, en otros lugares se manifiesta a través de gobernantes que atacan a sus pueblos de formas sutiles pero contundentes, ejerciendo mecanismos de poder arbitrarios. No tan lejos de cada uno de nosotros, es posible verla a través de la desolación en los rostros de niños que se mueren de desnutrición, en aquel hombre que maltrata a su familia o en la mirada indiferente de quien pudiendo ayudar pasa de largo.

Hablar de apocalipsis en semana santa parece sacado de una teoría conspiracionista. Sin embargo el apocalipsis siempre ha estado aquí, desde el sentido de la destrucción, y desde el sentido de que hay que quitar los velos para parar el horror. Se dice que hace 2000 años vino un hombre con un mensaje de amor y libertad, y nadie se percató de ello, precisamente porque tenían los ojos cubiertos por los velos de la opresión. Estaban ciegos, así como estamos ciegos nosotros 2000 años después.

Apocalipsis

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En la actualidad tenemos múltiples avances tecnológicos, la medicina roza los límites de lo «imposible», el ser humano ha llegado al espacio, y sin embargo, seguimos sin entender lo más básico, el amor por nosotros mismos y el amor al prójimo. Vivimos en una sociedad sin amor, y es aquí donde se origina la destrucción, así que quitarse los velos se trata simplemente de volver a mirarlo todo con los ojos revestidos de amor.

Sin importar qué tipo de creencias tenemos o qué ritos practicamos, hay algo que nos une definitivamente y es nuestra condición humana, esa condición que tiene como base nuestra capacidad de sentir y de razonar. Sin embargo esa condición se pone en entredicho cuando desde hace más de dos mil años nos negamos a nosotros mismos y a nuestros semejantes por medio de guerras por territorios e ideologías, por la incapacidad de equilibrar nuestros pensamientos y emociones.

Como siempre tenemos la mala costumbre de solo mirar hacia afuera, creemos que las guerras y las arbitrariedades ejercidas por los más poderosos son cosas que no tienen que ver con nosotros. Sin embargo esas cosas son el reflejo a gran escala de lo que somos nosotros y de cómo nos relacionamos en sociedad. Todos somos seres humanos y cuando nos olvidamos de que estamos hechos de lo mismo perdemos nuestra capacidad de relacionarnos amorosamente con el mundo que nos rodea, y es ahí en dónde empieza la destrucción.

La única oportunidad que tenemos para no perder el amor de vista es creer, sin importar si creemos en Dios, en nosotros mismos, en los otros o en la vida misma, cuando creemos estamos creando el mundo en el que vivimos. Hagamos de este mundo un lugar en el que el amor no sea solo un montón de palabras bonitas, y que se transforme en un estilo de vida.

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