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Pasé una semana sin dinero y aprendí una valiosa lección sobre mis relaciones

Pasé una semana sin dinero y aprendí una valiosa lección sobre mis relaciones

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Pasar una semana sin dinero es algo  que en el mundo en el que vivimos suena impensable. En el caso de las mujeres, hablar de dinero es un asunto que todavía genera incomodidad, aunque el feminismo nos abrió la puerta para ganar nuestro propio dinero y hacer lo que queramos con él, hablar de nuestras finanzas personales sigue siendo algo que nos cuesta mucho. En una encuesta realizada a más de 1000 mujeres millenials sobre el uso del dinero, más del 50 % dijo que nunca hablan de dinero con sus amigos, y el 28% aceptó sentirse estresadas diariamente por temas monetarios.

Grownas Finances es una serie que explora en la relación de las mujeres con el dinero, qué tanto significa para sus vidas y qué hacen con lo que ganan. Dentro de esta serie encontramos el tema cómo sobrevivir a una semana sin dinero, y esta es la historia de Courteney Larocca.

Pasé una semana sin dinero y aprendí una valiosa lección sobre mis relaciones

Soy terrible con el dinero, he llegado al máximo de las tarjetas de crédito, compro cosas que no necesito e incluso he llegado hasta el colmo de comer solo panqueques durante 3 semanas para usar el dinero de mi comida en entradas para conciertos. Cuando no tengo ganas de cocinar (casi siempre) pido comida para llevar ¡Y listo! Cuando salgo me antojo de todo y por ende todo lo compro. En resumen soy totalmente impulsiva con el dinero, y es por eso que acepte el reto de pasar una semana sin dinero.

No tengo una cuenta de ahorros, y gran parte del reto  es saber cuánto puedo ahorrar en las semanas futuras. Nicole Blanco directora de una revista de finanzas personales dice que no hay un número mágico, lo que podemos hacer es tratar de ahorrar el máximo posible.

Antes de empezar mi  reto fui al mercado y conseguí la comida que necesitaba para la semana, de modo que no cayera en la tentación de comprarme una pizza a mitad de la semana. El internet y las facturas estaban pagadas entonces eso me aseguró no tener que recurrir a estos gastos.

Mi regla principal del reto fue no sacar dinero de ninguna parte, ni recurrir a los préstamos de mis amigos. Teniendo las reglas claras ¡Empezó el reto!

#Día 1 ¡Soy más estrés que persona!

Semana sin dinero

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Aunque sabía que tenía todo lo necesario en casa, y el objetivo era no ceder a mis ansias capitalistas, esto no impidió que estuviera al límite todo el día. El hecho de saber que no podía comprar nada me estaba volviendo loca, mis pensamientos llegaron hasta límites insospechados con tal de justificarme que debía comprar. Para colmo en esos momentos de confusión solo podía pensar en una pizza, solo quería comer pizza. También tenía miedo de que mis amigos no quisieran estar conmigo por no tener dinero para compartir sus actividades, pero afortunadamente nadie más tenía ganas de gasta dinero y pasamos la noche de viernes en mi sala de estar.

#Día 2 ¡Hola tristeza!

Mi primer día empezó con una invitación para ir al centro con mis amigos. Sin embargo tuve que declinar y al ver pos Snapchat las fotos de todos mis amigos divirtiéndose sentí gran tristeza, y pase la noche sola y deprimida. En la tarde me habían invitado a un evento deportivo gratuito, pero no acepte porque no soy amante de los deportes.

# Día 3: Disfrutando mi tiempo libre

Aunque todavía deseaba pizza, ya estaba viendo el lado positivo de no gastar dinero. Mis amigos me invitaron a un espectáculo del campus, pero incluso el costo de 3 dólares era excesivo para mí. En la noche, después de que todos se fueran a dormir, mi compañero de habitación y yo cocinamos galletas y tuvimos una seria discusión en la cocina, por eso cada uno se fue a su cuarto a ver Netflix. En ese momento entendí que el hecho de que estuviera viviendo una experiencia diferente a la de mis amigos, no significaba que no fuera una experiencia satisfactoria.

#Día 4: Sin dinero, sin problemas

Realmente estaba transformada, ni siquiera pensé en comprar comida en la Universidad, sabiendo que podía comer en casa. Pasé el día conmigo y me gustó tanto que incluso cuando mis amigos me invitaron a un concierto gratuito en la noche, rechacé para poder quedarme en casa viendo The Bachelor.

#Día 5: Explorando mi creatividad

Semana sin dinero

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Sentí la tentación de comprar cosas, y más cuando mis compañeros roscas de pizza para el almuerzo, hecho que alimento mi deseo permanente de pizza. Y me vi más tentada a gastar cuando un amigo montó una foto a Snapchat en nuestro restaurante favorito diciendo que cerraba al día siguiente. Sin embargo pude aguantar y cuando hice la cena me di cuenta tenía panecillos, salsa de tomate y queso mozzarella, así que hice un pan pizza que calmó mi deseo insaciable.

# Día 6: ¡Un poco fastidiada!

En la clase de la mañana me sentía algo fastidiada de no poder ir a Starbucks por mi café. Mi semana sin dinero por momentos se volvía difícil.  Sin embargo después de superar esta tentación pasé todo el día sin problemas y sin dinero, hasta que mis amigos decidieron hacer una tarde de aperitivos, y aunque una amiga se ofreció a prestarme algo de dinero, rechacé porque estaba contra las reglas, y me fui a la cama un poco fastidiada.

#Día 7: Dinero ¿Qué es eso?

Cuando me levanté ni siquiera me enteré de que era mi último día del reto. Solo fue hasta mitad de la tarde que alguien me preguntó ¿qué tal el reto? le respondí «Perfecto, Nunca gastaré dinero de nuevo» Aunque sé que es mentira porque debo pagar mis cuentas y comida. Sin embargo, entendí que no tengo que gastar tanto como lo hago normalmente.

Pensé que al terminar el reto entendería más mi relación con el dinero, pero me impactó descubrir su influencia en mis relaciones personales. Pensé que la mayor parte del dinero la necesitaría para comida, sin embargo me di cuenta que gasto demasiado en el mantenimiento de mis amistades. Después de esto me es más fácil decir que no cuando me invitan a gastar en algo muy caro.

Ahora sé que puedo comprar algo que necesito o me provoca pero me he vuelto más consciente sobre en qué gasto mi dinero. Ahora sé que la carencia no es lo peor del mundo y que puedo cultivar amistades sin necesidad de dinero. No importa que mis amigos quieran gastarlo todo, yo prefiero invertir.

Tomado de: Bustle

Traducido por: Soy Curioso

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