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Latinoamericanos en Rusia demuestran que nuestro problema es de educación

Latinoamericanos en Rusia demuestran que nuestro problema es de educación

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Por estos días en las redes explotan vídeos de latinoamericanos en Rusia que se sienten orgullosos de transgredir la ley y lo exhiben públicamente como si fuera un gran logro. La copa del mundo despierta todo tipo de pasiones, y cada cuatro años un país se viste con las banderas de muchos países de los cinco continentes en la espera de elegir al mejor equipo de fútbol del mundo. Los fanáticos de este deporte esperan esa fecha con ansias, y muchos hacen grandes esfuerzos y ahorran durante 4 años para disfrutar de una de las fiestas deportivas más importantes del mundo.

Sin embargo, los escándalos generados por el comportamiento de muchos latinoamericanos en Rusia demuestran que tenemos una cultura basada en la falsa moral y en una carencia educativa que se transforma en la raíz de todos nuestros males.

Latinoamericanos en Rusia demuestran que nuestro problema es de educación

Latinoamericanos en rusia

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El 14 de junio comenzó la Copa Mundial de Fútbol 2018 en Rusia y la felicidad llenó cada rincón del planeta. Personas de todo el mundo viajaron para alentar a su equipo de cerca, y quienes se quedaron en casa llevan esa fiebre mundialista a todas partes, incluso en latinoamérica ha sido la excusa perfecta para que todo el mundo madrugue.

Sin embargo está alegría que llevan millones de personas en el mundo, se ve opacada por el comportamiento de muchos latinoamericanos en Rusia que han hecho gala de todo lo peor que tenemos como cultura.

Hasta el momento, los casos más sonados en las redes han sido los comportamientos de los hinchas de México y Colombia. Los primeros incendiaron una bandera tras la derrota de su equipo frente a Alemania, y los segundos entraron licor de contrabando al estadio, y se burlaron en vídeo de la seguridad rusa apelando al «ingenio paisa» y obligaron a mujeres japonesas a insultarse a ellas mismas, aprovechando que no conocen el idioma. Estos son solo algunos casos, porque después de eso las redes explotaron con muchos más vídeos y fotografías en las que hinchas peruanos, argentinos, uruguayos, colombianos y mexicanos, entre otros, incurren en comportamientos que se consideran faltas de respeto no solo para los rusos, sino para la dignidad humana en general.

En vista de todo esto, muchas personas han mostrado su inconformidad en las Redes Sociales y han lapidado a los responsables con comentarios, demostrando que las nuevas plazas públicas son los teléfonos celulares. Muchos gritan ¡Estas personas no nos representan! pero basta con mirar un poco el entorno cotidiano de los países latinoamericanos para darnos cuenta de que lastimosamente sí nos representan.

En latinoamérica es normal burlarse de los demás y considerar eso como algo sumamente divertido. En latinoamérica es normal no respetar las filas, no cederle el puesto en el transporte público a quienes mas lo necesitan o robar si se tiene oportunidad argumentando que «El vivo vive del bobo» También es normal violar la ley y decir que eso son bobadas, que no pasa nada. Nos escandalizamos y juzgamos de exageradas las reacciones tomadas por la FIFA y el Gobierno ruso, tildándolos de falsos moralistas. ¡No señores! No es falsa moral, allá las reglas son estrictas y se cumplen, allá las personas no son tratadas como delincuentes, ni requisadas antes de entrar a un evento porque confían en su educación, y en que saben que si van en contra de la ley deben ser responsables de sus acciones. Allá la sociedad está sustentada en la educación.

El caso de latinoamérica es grave porque carece del bien más preciado para una sociedad, la educación. Educar al pueblo significa hacerlo consciente de su propia cultura y aprender a distinguir y a respetar la diversidad de las demás culturas. Educar al pueblo, implica una construcción individual en la que cada uno es capaz de mirar más allá de sí mismo para comprender al otro y sentirlo como propio. Educar a un pueblo significa saber que en algún momento no se necesitarán las normas, porque cada quien actuará de forma adecuada no por imposición de la ley, sino porque eso es lo que le dicta la consciencia.

El problema es que los gobiernos de nuestros países nos hacen creer que la educación es un artículo de lujo, e incluso en casos como el colombiano, el presidente electo Iván Duque atacó fuertemente a la comunidad académica, a los profesores y estudiantes universitarios, argumentando que la educación solo sirve para lavar el cerebro. Y en parte es cierto, la educación sirve para limpiarnos las heridas culturales, para sacar todas las cosas que ya no sirven y tener un pensamiento crítico y más humano.

Los países asiáticos y europeos no solo nos han ganado los partidos dentro de las canchas, sino fuera de ellas. Y la razón de esto no esta en sus talentos, sino en la educación, educación que nos ayuda a proyectar nuestros talentos y a desarrollarnos como seres humanos capaces de vivir en sociedad.