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Los mejores cuentos navideños tradicionales de distintos países

Los mejores cuentos navideños tradicionales de distintos países

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La Navidad es una celebración que se disfruta en todo el mundo. Hoy tenemos una serie de cuentos navideños tradicionales de distintas partes del mundo.

Trataré de escoger los mejores, si les gusta, prepararé una segunda entrega.

en SOY CURIOSO creemos en las cosas que nos unen.

Los mejores cuentos navideños tradicionales de distintos países

cuentos navideños tradicionales

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Qué bonita época de armonía y unidad.

No sé ustedes, pero me pasa que siento en estas festividades, que un poco de todo lo que nos divide como planeta y como seres humanos se hace más pequeño.

Las diferencias que nos separan, los desacuerdos, las guerras y rencillas se desvanecen todas por una noche.

Esa noche del año en la que todo el mundo celebra el amor, la familia, la paz y la bondad. Por esa noche, estamos unidos, bajo ese mismo sentimiento de calor de hogar.

Una muestra de ello son los innumerables cuentos navideños tradicionales que se originan en tantos países alrededor del mundo y que nos muestran la belleza de esta festividad.

1. Las Posadas, cuento mexicano

Era la época del emperador romano Augusto. Este emperador, un día, decidió hacer un censo de la población, y anotar el nombre y apellido de cada uno de los habitantes. Así que toda la gente tuvo que acudir al pueblo en donde había nacido. La virgen María por entonces, estaba embarazad, y tuvo que partir junto a su marido, San José, hacia Belén, pueblo de nacimiento de ambos.

María estaba a punto de dar a luz, y llegaron a Belén una fría noche del 24 de diciembre. A su marido, San José, le preocupaba el estado de su mujer, así que llamó a la posada más rica de todo Belén.

– En nombre del cielo,- dijo al posadero- pido posada, porque  ya no puede andar más mi mujer amada.

El posadero le miró de arriba a abajo y respondió:

– Aquí no es mesón, sigan adelante. Yo no puedo abrirle, no vaya a ser un buen tunante.

– No seas inhumano- insistió San José- Ten caridad. El reino de los cielos te lo premiará.

– Ya se pueden ir y dejar de molestar- contestó más enfadado el posadero- Si me enfado más, les voy a apalear.

Así que San José y la Virgen se pusieron en marcha, en busca de otro lugar en donde cobijarse. Así es como llegaron a la posada de los peregrinos. San José llamó a la puerta:

– Soy carpintero y me llamo José. Venimos rendidos desde Nazaret.

– No me importa su nombre. Lárguense de aquí. Yo lo que quiero es dormir.

Tuvieron que buscar otra posada. Esta vez llegaron hasta el albergue de los pobres. Este albergue estaba junto a un establo, en donde sólo había un buey. San José llamó a la puerta

– Pido cobijo, mi buen amigo, por sólo una noche. Mi esposa es María, la Reina del Cielo, y madre va a ser del divino Verbo.

– ¿Eres José? ¿Tu mujer, María? Entren, peregrinos.

– Dios le pague esta caridad y le colme el cielo de felicidad.

Y como el albergue esa noche estaba llena, José y María tuvieron que conformarse con el establo. Como compañeros de morada, el buey que dormitaba allí y la mula en la que había viajado María.

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2. El fuego del petirrojo, leyenda irlandesa

Jesús acababa de nacer, y era de noche. Hacía frío, mucho frío. Y como el pesebre no tenía puerta, de vez en cuando entraban unas ráfagas de viento heladas que enfriaban al pequeño que dormía en su cuna.

La Virgen María estaba a su lado. San José había salido en busca de algo de comida. Al lado de María y del pequeño, había una pequeña hoguera, pero apenas quedaba lumbre y estaba a punto de apagarse. Entonces le pidió al buey que le ayudara a avivar las llamas, pero el animal estaba tan dormido, que no se enteró.

Le pidió a la mula que le ayudara, pero estaba tan cansada, que apenas le quedaba fuerzas para hacerlo.

La Virgen, muy triste, temió por su pequeño. Pero entonces, oyó el trino de un pájaro. El sonido venía de un pequeño nido que había en una esquina del pesebre. Del nido salió un pequeño pajarito y voló hasta donde estaba el fuego. Comenzó a aletear con tanta fuerza, que el fuego empezó a avivarse. Pero no era suficiente, así que el pajarito voló hasta su nido y empezó a llevarse las ramitas hasta el fuego. Desmanteló todo el nido para poder avivar más la pequeña hoguera. Las llamas eran ahora tan fuertes, que el pajarito se quemó el pecho. Pero a pesar del dolor, continuó aleteando para que el niño Jesús pudiera dormir calentito.

Al ver que el pajarito se había quemado el pecho y desmantelado su nido, la Virgen María lo bendijo y le dio un nuevo nombre: Petirrojo, que significa ‘pecho rojo’.

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3. Una lección de Navidad, cuento peruano

Esta la historia de Rodolfo el reno, al que nadie quería por ser tan feo, bueno eso lo decía Renato el reno viejo, que había acompañado durante muchos años a Santa Claus por el mundo repartiendo regalos.

Cuando se dobló una de sus patas ya no pudo trabajar más y se volvió un reno amargado, de mal humor, que maltrataba al rebaño e incluso a los niños. Después de haber sido tan bueno con ellos, ahora le molestaban y hasta se burlaba de los de su propia especie.

Por ejemplo cuando nació Rodolfo el reno lo primero que dijo fue: ¡Qué reno tan feo!, jaja tiene la nariz roja, jajaja, así nunca Santa Claus lo elegirá, porque lo más probable es que espante a los niños, jajaja y si un reno no trabaja con Santa Claus, para que ha nacido jajjajajajjaja

Y todos los otros renos se burlaban también de Rodolfo cantándole así:

Era Rodolfo un reno

que tenía la nariz

roja como la grana

y de un brillo singular

Lalalalalalala lalalalá

El viejo reno Renato, vivía en una cabaña en el polo norte, rodeado de mucha nieve, casi vecino con Santa Claus. Rodolfo que vivía cerca también, cuando era pequeño, veía con admiración salir a Renato el reno, que entonces era joven,  junto con Santa Claus lleno de regalos.

Los padres de Rodolfo eran los renos favoritos de Santa Claus y cada navidad se iban felices a repartir regalos por el mundo. Rodolfo como era pequeño no iba con ellos, además no lo dejaban salir como a los otros renos pequeños, porque como tenía la nariz roja, sus padres se avergonzaban de él y lo escondían.

Pero Rodolfo era travieso y se escapaba, lo malo era que cuando se encontraba con el viejo reno, éste se burlaba de él, entonces Rodolfo corría hacia el bosque para esconderse y fue allí donde conoció a otros animales, los cuales se convirtieron en sus mejores amigos:  Fofó el caballo, Fifí la oveja y Fefé el búho que todo lo sabe y todo lo ve. El búho le decía:

– Rodolfo, tienes que tener paciencia, los demás nos tienen que valorar por lo que somos por dentro y no por lo que se ve hacia fuera. Yo estoy seguro que ahora que ya creciste,  Santa Claus te verá y te elegirá sin dudarlo. En tus ojos se ve bondad, tu amor a los niños y tus ganas de trabajar. Ya verás que ese día llegará.

– Ojalá llegue ese momento. Faltaba una semana para la navidad cuando llegó un nuevo animal al bosque, venía de muy lejos, era parecido a un caballo pero andaba lento, tenía orejas largas y paradas, era un burro, un burro tiritando de frío en el polo norte.

– Hola, soy Paco, el burrito sabanero, estoy camino a Belén ¿Es por aquí verdad?

– Uyy tú sí que te perdiste ¿De dónde vienes? , dijo Fifí la oveja.

– Vengo de la sabana venezolana, voy camino a Belén, a conocer la tierra donde nació Jesús, ya que mi tátara tátara tátara abuelo era el famoso Burrito sabanero, el que iba Belén al nacimiento del niño Jesús y ahora yo, como su tátara tátara tátara nieto, he empezado el mismo viaje pero creo que me he perdido.

– ¿Y estás solo? Preguntó Fofó el caballo.

– Sí, nadie me quiso acompañar, dijo con tristeza el burrito.

– No te preocupes, ya no estás solo, nadie puede estar solo en navidad, te quedarás con nosotros hasta que logres encontrar el camino correcto a Belén. Dijo entusiasmada Fifí la oveja.

Fue entonces cuando Rodolfo también conoció al burrito Paco.

Al día siguiente era la elección de los renos para Santa Claus, todos estaba bien bañados, peinados, comidos y hasta el hocico se habían lavado con hojas de menta que encontraron en el bosque.

Rodolfo miraba desde lejos, escondido, pero listo para salir en cualquier momento. Sus amigos Fofó el caballo, Fifí la oveja, Fefé el búho que todo lo sabe y todo lo ve y su nuevo amigo Paco, el nuevo burrito sabanero, lo alentaban para que dé un paso adelante y se presente ante Santa Claus.

Mientras tanto Santa se dirigía los renos:

– Como saben, todos los años celebramos el nacimiento del niño Jesús, él vino a la tierra a darnos un mensaje de paz y amor, para vivir en armonía, con respeto y cariño, así que para celebrar este acontecimiento es que me encargaron que todos los años entregue regalos a los niños del mundo que se hayan portado bien y como necesito ayuda, tengo que elegir a los mejores renos del universo para cada campaña navideña. Vamos a empezar con la selección, dijo Santa Claus.

A ver, párense derechos que voy a pasar a revisar las patas, el cuello, la cola, y los ojos, ya que un reno de navidad tiene que ser perfecto, debe ser fuerte, estar bien alimentado ya que el viaje es largo y el trabajo de entregar regalos es bastante duro, pero sobretodo tienen que demostrar amor a los niños.

Fue entonces cuando uno de los renos dijo:

– Bah, a mí sólo me gusta tirar del trineo, no me gustan los niños.

Santa se acercó a él y dijo: Entonces no tienes nada que hacer aquí, vamos a darle oportunidad a los que sí están interesados, retírate por favor…

Y en ese momento Rodolfo se armó de valor, gracias a sus amigos que lo alentaban y se apareció ante Santa Claus diciendo:

– Santa Clauss, con todo el respeto que se merece, aquí estoy yo, mi nombre es Rodolfo y me gustaría mucho trabajar con usted.

– ¿Asi?, hmm déjame verte, hmmm se te ve muy bien alimentado, fuerte y de buen tamaño y ¡tu nariz! ¿Qué le pasó a tu nariz?

– Así nací Santa Claus, con la nariz roja como la grana, pregúntale a mis papás, son ellos, tus renos favoritos.

Y Santa Claus dirigiéndose a ellos les dijo:

– ¿Y por qué lo ocultaron todo este tiempo?

– Perdón Santa, no queríamos que se burlen de él.

– Jamás se deben avergonzar de un hijo, un hijo es un tesoro que hay que cuidar, es un regalo de Dios, miren, Rodolfo es único con esa nariz roja jojojo estoy seguro que será la delicia de todos los niños del mundo, jojojo.

Todos se quedaron el silencio sin saber que decir hasta que sus padres dijeron:

– Si Santa es cierto, nuestro hijo es lo mejor que nos ha pasado, de ahora en adelante será diferente, será nuestro orgullo ante todos y jamás lo volveremos a esconder.

Los otros renos, se quedaron pensando y ya no se rieron más de la nariz de Rodolfo.

– Me parece que eres un reno perfecto para mis viajes, además con esa nariz roja, estoy seguro que los niños te adorarán, además tienes una mirada limpia, bienvenido al viaje de los regalos de navidad, jojojo.

– Gracias Santa, no lo defraudaré, pero antes quiero pedirle un favor, tengo un amigo que ha venido de muy lejos, es un burro que quiere conocer Belén, y ha hecho el mismo recorrido que su tátara tátara tátara abuelo el Burrito Sabanero, está aquí, pero muy perdido ¿Podremos dejarlo en Belén?

– Oh el famoso Burrito Sabanero, el que iba camino a Belén a ver el nacimiento del niño Jesús, claro que sí, que venga, es navidad, jojojo ¿Lo dejaremos en Belén!

Enseguida, se acercó Paco el nuevo Burrito Sabanero y todos juntos disfrutaron de una gran fiesta de despedida, allí estaban los renos y los amigos de Rodolfo, Fofó el caballo, Fifí la oveja y Fefé el búho que todo lo sabe y todo lo ve.

Los renos decidieron agregar unas estrofas a la canción que siempre le cantaban a Rodolfo y fue así cómo nació la canción completa.

Así Santa Claus junto a los renos llegaron a cada rincón del mundo buscando a los niños que se habían portado bien, dejándoles un hermoso regalo y en cada hogar encontraron, leche, galletas y sobretodo mucho amor, ya que veían a las familias reunidas, rezando, agradeciendo por la cena navideña, agradeciendo a Dios por la vida y la familia, celebrando que Jesús estaba de cumpleaños y que valió la pena vivir entre todos nosotros para dejar su mensaje a toda la humanidad,  amar y respetar a Dios y a nuestro prójimo.

Feliz Navidad para todos jojojo.

Cuento escrito por Magda Botteri, de Tiabotas.

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4. El niño descalzo, cuento francés

Pierre era un niño que había perdido a sus padres y vivía con su tía, una mujer muy egoísta y avariciosa. Ella nunca le demostraba cariño. Ni siquiera le felicitaba por su cumpleaños. El pequeño, sin embargo, tenía un corazón bondadoso. Su tía era tan avara, que desde hacía tiempo no le compraba zapatos. Pierre se tallaba él mismo unos zuecos con un poco de madera.

El 24 de diciembre, Pierre estaba muy nervioso, ya que sabía que esa noche vendría Papá Noel. Esta deseando llegar a casa para dejar sus zuecos junto a la ventana. Sin embargo, al salir de la Misa del Gallo, Pierre vio a un niño muy pobre que tiritaba de frío en un rincón de la acera. No tenía zapatos y vestía de blanco. A Pierre le dio tanta pena, que se quitó uno de sus zuecos y se lo ofreció al niño.

Al regresar a casa, la tía de Pierre se enfureció al verle.

– ¡Ya has perdido uno de tus zuecos!- le gritó al niño- Ahora querrás tallar otro con uno de mis troncos para la chimenea. ¡Me lo tendrás que pagar! Por malo, esta noche en lugar de Papá Noel, vendrá el tío Latiguillo y te traerá carbón.

Pierre se fue muy triste a su cama. Pero antes dejó el zueco que le quedaba junto a la chimenea.

Al día siguiente, Pierre se llevó una gran sorpresa. Se levantó muy temprano, porque apenas podía dormir, y junto a la chimenea descubrió todos los regalos que deseaba recibir: abrigos, ropa nueva, zapatos, cuadernos para el colegio y algún juguete. Pierre fue corriendo a la ventana y al mirar al cielo, descubrió el trineo de Papá Noel que se alejaba. A su lado, viajaba un niño vestido de blanco. El niño al que le regaló su zueco. ¡Era el niño Jesús!

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Espero que hayas disfrutado estos cuentos navideños tradicionales, que nos demuestran que aún existen cosas hermosas que nos unen a todos y por las que debemos luchar.

La familia, la hermandad, el perdón, la paz, el amor… las cosas valiosas, verdaderas e intangibles que ya nadie valora, la esencia de lo que somos.

Espero que esta épocas recordemos esto, y vivamos cada día como si fuera Noche Buena, y nos llenemos de amor, de paz y de sueños por realizar.

Feliz Navidad para todos amigos, muchos besos.