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3 estilos de meditación que te cambiarán la vida

3 estilos de meditación que te cambiarán la vida

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Estilos de meditación: Cuando meditamos, inyectamos beneficios de largo alcance y duraderos en nuestras vidas. Para meditar no necesitas nada más que la intención real de hacerlo. ¿Para qué sirve meditar? Sirve para entender tu dolor, bajar tu estrés, conectar mejor con otras personas, mejorar el enfoque, reducir el parloteo del cerebro, entre otras.

Estilos de meditación de atención plena

Una vez que hayas explorado una práctica básica de meditación sentado, es posible que desees considerar otras formas de meditación, como caminar y acostarse.

1. Meditación del escaneo corporal

Prueba esto: sienta tus pies en el suelo ahora mismo. En tus zapatos o sin ellos, no importa. Luego, rastrea o escanea todo su cuerpo, poco a poco, lentamente, hasta la coronilla. El objetivo de esta práctica es controlar todo el cuerpo: yemas de los dedos a los hombros, de los glúteos al dedo gordo del pie. 

Las únicas reglas son: no juzgar, no preguntarse, no preocuparse (todas las actividades que su mente quiera hacer); simplemente verifica la sensación física de estar en su cuerpo. Los dolores y molestias están bien. No tienes que hacer nada al respecto aquí. Solo te estás dando cuenta.

Empieza a centrar su atención en diferentes partes de su cuerpo. Puede resaltar un área en particular o seguir una secuencia como esta: dedos de los pies, pies (planta, talón, parte superior del pie), a través de las piernas, pelvis, abdomen, parte inferior de la espalda, parte superior de la espalda, pecho, hombros, brazos hasta los dedos, hombros, cuello, diferentes partes de la cara y cabeza. Para cada parte del cuerpo, espere unos momentos y observe las diferentes sensaciones a medida que se concentra.

En el momento en que notes que tu mente se ha distraído, vuelve tu atención a la parte del cuerpo que recuerdas por última vez.

Si te quedas dormido durante esta práctica de escaneo corporal, está bien. Cuando te des cuenta de que has estado cabeceando, respira profundamente para ayudarte a volver a despertar y tal vez a reposicionar tu cuerpo (lo que también ayudará a que te despiertes). Cuando estés listo, vuelve tu atención a la parte del cuerpo en la que recuerdas haber estado concentrado por última vez.

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2. Meditación caminando

Realidad: La mayoría de nosotros vivimos una vida bastante sedentaria, por ello nos conviene incorporar la actividad física extracurricular en nuestros días para contrarrestar todo eso. El punto es: la atención plena no tiene por qué sentirse como otra cosa en tu lista de tareas pendientes.

Puedes inyectarlo en algunas de las actividades que ya estás realizando. Aquí te mostramos cómo integrar una práctica de caminata consciente en tu día.

Una práctica de movimiento consciente para concienciar sobre lo que sentimos con cada paso.

Al comenzar, camina a un ritmo natural. Coloca las manos donde te resulte cómodo: sobre el vientre, detrás de la espalda o a los lados.

  • Si lo encuentras útil, puedes contar los pasos hasta 10 y luego comenzar de nuevo en uno. Si estás en un espacio pequeño, cuando llegues a diez, haz una pausa y, con intención, elige un momento para dar la vuelta.
  • Con cada paso, presta atención a la elevación y caída de tu pie . Observa el movimiento en tus piernas y el resto de tu cuerpo. Observa cualquier movimiento de tu cuerpo de un lado a otro.
  • Cualquier otra cosa que capte tu atención, vuelve a la sensación de caminar . Tu mente divagará, así que, sin frustración, vuelve a guiarla tantas veces como necesites.
  • Particularmente al aire libre, mantén un sentido más amplio del entorno que te rodea , asimilando todo, manteniéndote seguro y consciente.

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3. Meditación de la bondad amorosa

Puedes practicar recordarte a sí mismo que se mereces felicidad y tranquilidad y que lo mismo ocurre con tu hijo, tu familia, tus amigos, tus vecinos y todos los demás en el mundo.

Explora esta práctica para extender la compasión a ti mismo, a quienes te rodean y al mundo en general.

Esta práctica de bondad amorosa implica la repetición silenciosa de frases que ofrecen buenas cualidades para uno mismo y para los demás.

  • Puedes comenzar por deleitarte en tu propia bondad, recordando las cosas que ha hecho con buen corazón y regocijándose en esos recuerdos para celebrar el potencial de bondad que todos compartimos.
  • Recita en silencio frases que reflejen lo que más profundamente deseamos para nosotros de una manera duradera. Las frases tradicionales son:
    • Que pueda vivir con seguridad.
    • Que tenga felicidad mental (paz, alegría).
    • Que pueda tener felicidad física (salud, libre de dolor).
    • Que pueda vivir con tranquilidad.
  • Repite las frases con suficiente espacio y silencio entre ellas para que sigan un ritmo que te agrade. Dirije tu atención a una frase a la vez.
  • Cada vez que notes que tu atención se ha desviado, sé amable contigo mismo y deja ir la distracción. Vuelve a repetir las frases sin juzgarte ni menospreciarte.
  • Después de un tiempo, visualízate en el centro de un círculo compuesto por aquellos que han sido amables contigo o te han inspirado por tu amor. Quizás los haya conocido o haya leído sobre ellos; tal vez vivan ahora, o hayan existido históricamente o incluso míticamente. Ese es el círculo. Mientras te visualiza a sí mismo en el centro de la misma, experimente que es el receptor de su amor y atención. Continúe repitiendo suavemente las frases de bondad amorosa para sí mismo.
  • Para cerrar la sesión, suelte la visualización y simplemente siga repitiendo las frases durante unos minutos más. Cada vez que lo hace, está transformando su antigua y dolorosa relación consigo mismo y está avanzando, sostenido por la fuerza de la bondad.

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